¿Cada cuánto hay que hacerse radiofrecuencia en cabina?

Es una de las preguntas más habituales y, a la vez, una de las más confusas.

Durante años se recomendó espaciar las sesiones de radiofrecuencia cada dos o tres meses.
Hoy, en muchas cabinas, se propone una sesión mensual de forma indefinida.

Las dos recomendaciones no pueden tener la misma base biológica.
Para entenderlo, hay que mirar qué ocurre realmente en el tejido tras una sesión.

Qué ocurre en la piel después de una radiofrecuencia

Una radiofrecuencia bien aplicada genera calor controlado en la dermis y, según el sistema, en tejidos más profundos.

Ese calor produce dos efectos distintos:

  • un efecto inmediato: vasodilatación, edema leve y contracción de fibras existentes
  • un efecto tardío: activación del fibroblasto y remodelación del colágeno

El primer efecto es rápido y visible.
El segundo no lo es y necesita tiempo.

Tiempos biológicos reales del colágeno

La síntesis de colágeno no es inmediata ni continua.

De forma orientativa:

  • la activación celular comienza días después de la sesión
  • la síntesis de nuevo colágeno se desarrolla en 3–6 semanas
  • la reorganización y maduración del tejido puede prolongarse hasta 2–3 meses

Estos tiempos no dependen de la agenda de la cabina, sino de la biología del tejido conectivo.

Por qué antes se recomendaba espaciar las sesiones

Los protocolos clásicos utilizaban:

  • energías más altas por sesión
  • menos repeticiones
  • más tiempo entre tratamientos

El objetivo era estimular y dejar responder al tejido, no mantener una estimulación constante.

Desde este enfoque, espaciar las sesiones tenía sentido.

Por qué ahora se recomienda una radiofrecuencia mensual

Aquí se mezclan dos realidades distintas.

Una sesión mensual puede tener sentido cuando:

  • la energía aplicada es moderada
  • el objetivo es mantenimiento
  • se busca sostener un efecto visual leve
  • la piel presenta flacidez ligera

Pero no es correcto presentar una radiofrecuencia mensual como:

  • imprescindible para crear colágeno
  • necesaria para “no perder resultados”
  • la única forma de que el tratamiento funcione

En esos casos, la recomendación responde más a un modelo comercial que a un criterio fisiológico.

¿Hay diferencias entre radiofrecuencia médica y estética?

Sí, pero no en los tiempos biológicos del colágeno.

La diferencia principal no está en quién realiza el tratamiento, sino en la tecnología que puede utilizar y en la profundidad e intensidad del estímulo térmico.

La radiofrecuencia médica puede trabajar, en algunos casos, a mayor profundidad y con mayor intensidad, especialmente cuando se utilizan técnicas invasivas como la radiofrecuencia fraccionada con agujas.

La radiofrecuencia estética no invasiva actúa de forma más superficial y con márgenes de seguridad más amplios, lo que se traduce en resultados generalmente más modestos pero también en menor riesgo.

En ambos casos, la activación del fibroblasto y la remodelación del colágeno siguen los mismos tiempos biológicos y requieren semanas o meses para completarse.

Entonces, ¿cada cuánto tiene sentido hacerse radiofrecuencia?

Desde un punto de vista biológico:

  • repetir radiofrecuencia intensa antes de 4–6 semanas no acelera la creación de colágeno
  • protocolos espaciados (cada 2–3 meses) respetan mejor los tiempos del tejido
  • las sesiones mensuales pueden servir como mantenimiento, pero con expectativas realistas

No se crea colágeno nuevo “cada mes” como si fuera un proceso acumulativo automático.

En resumen

  • La radiofrecuencia necesita tiempo para producir efectos reales.
  • Más sesiones no siempre significa mejores resultados.
  • Espaciar no es abandonar el tratamiento, es respetar la biología.

Si una recomendación no tiene en cuenta estos tiempos, conviene cuestionarla.