La radiofrecuencia puede mejorar la firmeza y la calidad de la piel en muslos y glúteos,
pero no remodela la zona por sí sola ni elimina grasa o celulitis profunda.
Funciona mejor cuando se usa con objetivos realistas.
Qué ocurre en muslos y glúteos con el paso del tiempo
En estas zonas se combinan varios factores:
- Flacidez cutánea
- Pérdida de colágeno
- Grasa localizada
- Celulitis
- Cambios hormonales
La radiofrecuencia solo actúa sobre una parte del problema: la piel.
Qué puede mejorar la radiofrecuencia
En muslos y glúteos, la radiofrecuencia puede:
- Aumentar la firmeza cutánea
- Mejorar la textura de la piel
- Dar un aspecto más tenso
- Suavizar celulitis leve
- Mejorar el contorno de forma sutil
El resultado suele ser progresivo y discreto, no un cambio radical.
En qué casos responde mejor
Suele funcionar mejor cuando:
- Hay flacidez leve o moderada
- La piel ha perdido tensión pero mantiene grosor
- La celulitis es blanda
- Se combina con ejercicio y otros tratamientos
En estos casos, la piel se ve más tersa y uniforme.
Cuándo la radiofrecuencia no es suficiente
No suele dar buenos resultados si:
- Hay flacidez importante con descolgamiento
- Predomina la grasa profunda
- La celulitis es dura y fibrosa
- Se espera un “efecto lifting” real
Aquí insistir con radiofrecuencia no cambia la estructura.
El error más frecuente
Pensar que:
“Endurece el músculo” o “levanta el glúteo”.
No es cierto.
La radiofrecuencia:
- No tonifica músculo
- No sustituye el ejercicio
- No reposiciona tejidos profundos
Solo actúa sobre la calidad de la piel.
Cuándo tiene sentido usarla
Tiene sentido cuando:
- El objetivo es mejorar el aspecto de la piel
- Se busca un efecto de mantenimiento
- Se acepta un resultado progresivo
- Forma parte de un plan combinado
No cuando se busca redefinir la zona de forma drástica.