La radiofrecuencia no borra las arrugas, pero puede mejorar su aspecto en casos concretos.
Funciona mejor como prevención o apoyo que como corrección real.
No todas las arrugas son iguales
Este es el error de base.
Existen distintos tipos de arrugas:
- Arrugas finas superficiales
- Arrugas por pérdida de colágeno
- Arrugas dinámicas (gesto repetido)
- Arrugas profundas y estructurales
La radiofrecuencia solo actúa de forma apreciable en algunas de ellas.
En qué tipo de arrugas puede ayudar la radiofrecuencia
Suele funcionar mejor en:
- Arrugas finas y recientes
- Piel con pérdida leve de firmeza
- Arrugas asociadas a deshidratación y flacidez superficial
- Pieles que aún conservan capacidad de regeneración
Aquí puede:
- Suavizar líneas
- Mejorar la textura
- Dar un aspecto más terso
El cambio es discreto, no transformador.
En qué arrugas no funciona
La radiofrecuencia no es eficaz cuando:
- Las arrugas son profundas y marcadas
- Hay pliegues estáticos visibles en reposo
- Existe pérdida importante de volumen
- La piel está muy envejecida
En estos casos, el estímulo térmico no reconstruye estructura.
Lo que realmente hace la radiofrecuencia
Conviene entenderlo bien:
- Estimula colágeno existente
- Mejora la calidad de la dermis
- Aporta tensión ligera y progresiva
No:
- Rellena arrugas
- Cambia gestos faciales
- Elimina pliegues profundos
Por eso el resultado suele ser mejora global, no corrección puntual.
El error más habitual
Esperar que:
“Las arrugas se vayan”.
Lo que suele ocurrir es:
- La piel se ve algo más firme
- Las arrugas se notan menos, pero siguen ahí
- El efecto es gradual y limitado
Cuando esto no se explica antes, llega la frustración.
Cuándo tiene sentido usar radiofrecuencia para arrugas
Tiene sentido cuando:
- Se busca prevención o mantenimiento
- Las arrugas son finas o incipientes
- Se quiere mejorar la calidad general de la piel
- Se combina con otros tratamientos
No cuando se espera un efecto de relleno o borrado.